domingo, 13 de julio de 2008

JOHN PETRIZZELLI: «El cine es uno solo»

El cine y sus protagonistas (2008)

Con motivo del estreno de “Maria Lionza, Aliento de Orquídeas” estuvo de visita en Barquisimeto el pasado mes de abril, John Petrizzelli, cineasta venezolano. En esa ocasión, un grupo de amigos y amantes del cine: Jhoy Plaza, Maria Antonieta Pereira, Jesús Díaz y Guillermo Chávez tuvimos la oportunidad de conversar con John sobre varios aspectos que publicamos a continuación.
Conocemos a John Petrizzelli como documentalista, pero ¿piensas hacer ficción en el futuro?
Yo he hecho cine de ficción y cine documental, comencé realizando cine de ficción y en los últimos años me he dedicado al cine documental. Pienso que son etapas del cineasta, a veces uno tiene la necesidad de responder a un llamado ancestral de cubrir temas que te son preciados, que te son íntimos o valiosos desde el punto de vista cultural y éste es el caso de “Carrao”, de “Anselmo López” y “Maria Lionza” de cierto modo; porque son expresiones muy nuestras. Actualmente estoy produciendo “Benito Quirós, el Rey del Galerón”; un cantante larense que fue muy famoso en el oriente del país. Pero luego, tengo un proyecto sobre la historia de un loro real, un ave, y es un proyecto de ficción. En ese sentido, creo que los vasos comunicantes entre la ficción y el documental siempre están presentes y se van alimentando, porque al final de cuentas; el cine es uno solo.


“María Lionza, Aliento de Orquídeas” ya fue estrenada en casi todo el país, ¿cuál ha sido la respuesta de la crítica y de los cultores de Maria Lionza?
Bueno, en general la respuesta del público “Marialioncero” ha sido muy positiva, han ido a ver la película, me han comentado que les parece bastante objetiva y trata el tema con respeto. En cuanto a la crítica, ha sido variada, hay críticas muy buenas como la de Héctor Concari en Tal Cual, Alfonso Molina, Pablo Gamba en Vértigo y hay críticas espantosas, como la de Sergio Monsalve en CCS. No se porque han asociado la película a algo político, a mi nadie me dijo que escribiera o investigara sobre Maria Lionza, ni me dijeron como tenia que hacer la película, y no la he asociado a ningún evento político; es simplemente una manifestación de nuestra cultura y para mi tiene ese valor. Si alguien tiene problemas porque no se siente bien siendo venezolano y tiene prejuicios contra el culto, ese es problema del crítico, no mío. Yo, sencillamente cumplí con realizar un documental sobre un tema. Creo, en todo caso, que las críticas son válidas, pero pienso que deben ser sustentadas con ideas y deben ser respetuosas; tampoco se puede ser tan mezquino con el cine nacional y debe reconocérsele el esfuerzo.
Para la transferencia a cine, ¿Hiciste algunos cambios a la película?

Sí, quité algunos planos, que no debí hacerlo pero los quité. Los mismos distribuidores me pidieron hacerlo y yo accedí hasta cierto límite. Las razones, no quiero entrar en detalles, pero obedecían a razones más que todo comerciales. Yo me comprometí con el distribuidor y el compromiso es parte de este negocio. El asunto es comprometerse hasta donde moralmente uno considere es el limite. Sin embargo, los cambios no fueron mayor cosa; uno que otro plano.

La Villa del Cine hizo una convocatoria para el desarrollo de guiones y entre los trabajos presentados estaban algunos sobre el indio Guaicaipuro. ¿Cuál es tu recomendación para alguien que quiera desarrollar una historia de este tipo?
Bueno, yo también tengo un pequeño guión sobre Guaicaipuro que he venido trabajando desde hace algún tiempo, pero lo estoy desarrollando desde el punto de vista del espiritismo. Seguramente, estas personas lo están desarrollando desde el punto de vista histórico. Depende por donde lo vas a enfocar, si va hacer una ficción historicista debe ser muy fiel en los detalles, con una buena producción para que los personajes no luzcan falsos, como ha ocurrido en algunas películas venezolanas. Entonces, es importante un buen casting, el vestuario; con mucha fuerza en la producción para que tenga realismo. Si se enfoca por el lado espiritista, me parece estupendo, ya se hizo la película sobre Maria Lionza y que ahora se pueda realizar una producción sobre Guaicaipuro, me parece importante por ser un personaje maravilloso. Se sabe poco sobre él, su historia la escribió Oviedo Ibáñez, “La matanza de Guaicaipuro” y creo que allí hay un buen material que puede ser rescatado y dignificado por el cine.


¿Cómo has visto el cine venezolano desde tus comienzos como cineasta hasta hoy, y cómo lo ves a futuro?
Bueno, el cine venezolano ha cambiado mucho desde que yo comencé hacer cine hasta ahora. Cuando yo comencé por los años 76, 77, aquí se trabajaba en súper 8, independiente, uno mismo editaba, uno mismo hacia toda la película. Había un movimiento fuerte del súper 8 en Venezuela, que era el formato popular en ese momento; todavía las cámaras de video eran una cosa muy primitiva. Tuvimos un tiempo muy bueno del cine a principio de los 80, luego entramos en una decadencia terrible por la falta de recursos y falta de apoyo estatal. Ahora, de unos cinco años para acá, por fin se ha tomado en serio el papel del cine en la cultura y en la sociedad; sobre todo al documental, que era como la cenicienta del cine, ahora se le está dando la misma importancia que a la ficción. Ojalá que ese esfuerzo se mantenga, que las políticas culturales no cambien, porque ésto ha traído como consecuencia que ahora, prácticamente, estemos peleando la pantalla con las producciones extranjeras.
¿Cómo será el futuro? Bueno, eso dependerá de nosotros, de lo que continuemos haciendo, también es muy importante la responsabilidad ante el público, mantener los niveles de calidad, tanto técnico como narrativo, para que el público no se aleje de la pantalla nuestra. Nosotros perdimos al público por muchos años de nuestras pantallas, por la misma decadencia de nuestras producciones. Antes de pensar en la taquilla hay que pensar en los espectadores, como seres pensantes y brindarles producciones de calidad que los lleven a la reflexión; para motivarlos a seguir viendo cine venezolano.

Actualmente el cine está recibiendo un importante apoyo del estado, sin embargo, creo que el área de formación sigue débil. Para quienes estamos iniciándonos en esta carrera, ésta es una de las mayores inquietudes. ¿Cuál es tu recomendación para mejorar este aspecto?
Sí, eso es así, la formación es una de las patas que todavía le cojean al cine venezolano. Yo no soy docente, sin embargo, cuando doy talleres trato de ser lo más explicativo posible, basándome en mi experiencia. Una de las cosas que he podido percibir, cuando doy talleres por el país, es el ansia de conocimiento y la cantidad de proyectos que tienen cada muchacho y muchacha, que están deseosos de trabajar pero a veces se les hace cuesta arriba, porque no tienen la formación o los mecanismos para poder participar en alguna producción. Pienso que el CNAC debería, directamente o a través de las universidades, crear escuelas al estilo francés; que son escuelas básicamente técnicas con 3 o 4 años de formación de profesionales: camarógrafos, sonidistas y otros; con también formación en dirección. Pienso que es importante que el CNAC pueda tomar esa iniciativa y por otro lado, a través del mecanismo del laboratorio, descentralizar la formación que está muy concentrada en Caracas y Mérida. Creo que el CNAC está conciente de eso y poco a poco irá ofreciendo soluciones.
Entrevista:
Jhoy Plaza
Maria Antonieta Pereira
Jesús Díaz
Guillermo Chávez