domingo, 30 de noviembre de 2008

Cuarto Festival de Cortometrajes de Barquisimeto, ¿para qué?


Del 2 al 6 de diciembre, Barquisimeto vivirá la fiebre de un evento que se ha convertido en tradicional; el Festival de Cortometrajes de Barquisimeto. Sobre este evento, Iribarren Films dialogó con la presidenta del festival, Isabel Caroto.
Además de los beneficios económicos, ¿qué deja el festival?

(Después de reír) Por lo que a mí respecta, nunca le he visto ganancia al festival.
¿Esperas que te crean?

No, pero es la realidad. El festival se comienza a preparar al día siguiente del cierre. La inflación da al traste con cualquier presupuesto. Nuestro festival es enteramente gratuito. Consideramos que se debe al pueblo. Es una forma de acercamiento a esa forma de cultura que es el cine. Pero no todo es lo material. Deja la gran satisfacción del compartir con los invitados extranjeros, con los nacionales y con todo aquel que valora y quiere al cine.
En la rueda de prensa de presentación del festival, tú abogabas por dejar atrás a "Papá Estado”; pero te quejabas, también, del olvido de los organismos regionales. Entonces, ¿cómo entender ésto?

No hay contradicción. Tenemos años en esta actividad y merecemos reconocimiento. Además, no se trata de dinero. Pudiese ser intercambios. Un festival debe ser de calidad; Barquisimeto se lo merece y la calidad es costosa. Las “grandes corporaciones” tampoco están sensibilizadas. Ellos alegan que tiene sus fundaciones. Hemos conseguido más con la pequeña y mediana industria que no tienen títulos tan rimbombantes.
Este año –el festival– está consagrado al guión. La factura creativa del cine venezolano es sorprendente. Pero el guión parece ser el talón de Aquiles. ¿Es que acaso el venezolano no puede hacer buenos guiones?

No se trata de eso. Podemos escribir.
Pero la gente no apoya al cine nacional.
Es complejo. Quizás el cine de los 60 y 70 dejó un mal sabor en la audiencia. La ausencia de cultura cinematográfica, podría ser otro factor. El público tiene al cine como un "entretenimiento"; y el cine es un arte. El cine es cultura. Quizás no hemos logrado encontrar el punto de identificación donde la gente acepte masivamente nuestras historias. Allí tienes Macuro, una gran película y poca asistencia de público.
¿Menos cine de autor y más complacencia con la taquilla?

No sabría decirte. Es un tema complejo. Sería digno de un análisis.
¿En que ayuda el festival al escritor de guiones?

Te sorprendería saber cuanta gente está entrando y ejercitando esta disciplina. Al evento asistirán guionistas nacionales e internacionales. Ellos conversarán con el público. Se tendrá la oportunidad de asistir a sus charlas y conversatorios. Es una oportunidad única. Tal vez de allí, salgan autores que logren la sintonía con el público y, de esa forma, darle el gran impulso que merece el cine nacional.
Entrevista:
Pablo Arapé

Foto cortesía de:
Isabel Caroto

martes, 25 de noviembre de 2008

Hernán Jabes, una realidad en el panorama cinematográfico venezolano

En Macuro, pueblo costero del oriente del país, la planta eléctrica falla con todo lo que ello tiene de negativo para la comunidad. La fábrica de cemento, que da trabajo directo a gran parte de la población, tiene una planta que no usa. Los habitantes de Macuro, ven allí, la solución de sus males. Sin embargo, la planta eléctrica les es negada. La consiguiente lucha de la población para conseguir sus objetivos son la excusa para presentarnos esta "opera prima" de Hernán Jabes – el mismo de 900 Pánico y La Librería - producida por la Villa del Cine.
Hernán Jabes no es una joven promesa; es una realidad que emerge del nuevo talento en Venezuela. Macuro es prueba de ello. Las sobrias actuaciones, la dirección de fotografía, la dirección de arte. El uso de la cámara en mano y los planos secuencias le dan a Macuro toda la personalidad que Jabes ha sabido imprimirle a sus anteriores trabajos.
Pese a ello, el desempeño no es parejo por inconsistencias del guión, el cual pertenece a Eduardo Troche. La historia pretendía ser uno de los mediometrajes que componían un tríptico; pero Jabes y la Villa del Cine le vieron méritos para transformarlo en un largo. Entonces, la adaptación del guión corrió a cargo de Hernán Jabes.
Una película, podría decirse, tendría que ser contada de la manera más real posible; para poder inducir al público a vivir la gran ilusión. De entrada, Macuro, ignora este objetivo. Es absurda la actitud que toma el gerente de la industria (Sebastián Falco) al negar la entrega de la planta, cuando todos sabemos que la directiva de la fábrica, asentada en Caracas, ordenó entregar la misma a la población. Este contrasentido deja al personaje totalmente desnudo de credibilidad. El "aeroplano" es otro personaje que se estrella al arrancar. Aeroplano (Leónidas Urbina) es lastimosamente predecible; convirtiendo su desempeño en surrealismo puro.
A pesar de este "bache", Macuro no deja de tener fuerza estética y aciertos. La película no se desbarrancó por el despeñadero del panfleto político. Las actuaciones fueron sobrias y convincentes, algo que no abunda en la filmografía venezolana. El recurso de la cámara en mano evita lo que ha podido ser un discurso soporífero, confiriéndole dinamismo a la narrativa descriptiva. Es de notar el recurso del plano secuencia; sin exagerar, combinado con la cámara en mano y saliendo de ello con primeros planos o planos de hombros. Esto le confiere un ritmo y calidad estética notable a la película. No olvidemos que Jabes también tuvo participación en el montaje de su opera prima. La narración de la historia - pese a sus deslaves - también señala nuevos derroteros en el afán de marcar deslindes con el cine tradicional.
Hernán Jabes - no hay duda - es una realidad en el panorama cinematográfico venezolano.
Escrito por:
Pablo Arapé

domingo, 16 de noviembre de 2008

Cine Ideológico Burgués


por Pedro Laya

Ese cine al que han sometido durante décadas a los habitantes del planeta, es hecho mayoritariamente por clases medias con mentalidad burguesa. Piensan como quieren vivir, pero los ricos no los dejan (ni vivir ni pensar), ni los dejará la oligarquía rancia aristocrática mantuano fascista, particularmente en Venezuela. Su característica fundamental es la siembra de antivalores humanos, la apología de las bajas, vacuas, enfermizas y minusválidas pasiones, un cine fácil, hábil, opaco, disfrazado de transparente, es un cine tramparente para alcahuetear el modo de producción esclavista capitalista. Esclavista ideologizante para encadenar al superexplotado trabajadora-trabajador al modo de vivir consumista y a la perversión de la palabra comunismo*, que no es más que un modo de producción económico superior al capitalismo en el que no existirá la explotación del hombre por el hombre. Por eso no pueden permitirle a ningún trabajador participar, ni siquiera a los directores de fotografía, en el proceso creador del film, ese es el caso de la soledad titiritera de Solveig, es también la democracia de Penso, sin obreros partícipes en la creación y elaboración de las políticas, proyectos y obras cinematográficas. Es la urticaria que produce la palabra obrero la que genera un pobre cine. Hay que diferenciar muy bien lo que es el cine pobre del pobre cine. Hay un cine pobre riquísimo como el de Jesús Enrique Guédez y un cine rico pobre como el Caracazo, o como La Clase. Incorporo al ridiculum de Thaelmann la impúdica indecencia deshonesta junto con Raiza Soublette y sus bozaleados de votar por Fernando Lira como Renny, en un acto írrito, humillando la sección de cine del sindicato, mientras el enemigo de clase inyectaba en el tintero de Julio Miranda el languidecimiento de Cine Urgente y nuestra Vanguardia: Ivork Cordido no entendía que su guión debía ser corregido, pensaba como vivía, no vivía como pensaba, se decía camarada y no aceptaba las observaciones al guión, quería hacer Scuaipa pero inscribía una historia pseudo insulsa «y que» intimista para abrir camino, no era honesto como Thaelmann, o sea, -quiero decir, significar- eran, son deshonestos los dos, -en ese momento al menos- y claro que por supuesto tiene que existir el inmencionable Livio, traicionando como muchas veces más, hacia atrás y hacia adelante. El innombrable traidor -por hoy- es otro.
Dijo Belinda de canto: «El perdón atrae nuevas traiciones»
Cine Urgente ¿(en)? lucha contra la traición pasada, presente y futura.
(*) El Comunismo es un objetivo Estratégico, el Socialismo es un objetivo Táctico.

Escrito por:
Pedro Laya

domingo, 9 de noviembre de 2008

Hablemos de Cine Átomo (3)

Como parte del Festival de Cine Venezolano 2008, se realizó en Barquisimeto, Caracas, Maracaibo y Mérida, el Segundo Maratón de Cine Átomo. Iribarren Films no quiso dejar pasar la oportunidad para conversar con gente del medio cinematográfico y algunos de los realizadores que participaron en el evento, para conocer sus opiniones –en varias entregas- sobre esta forma de hacer cine, que en Venezuela, parece tener cada día más seguidores.
Gustavo Castillo Mascareño (Caracas).
Para ti ¿Qué es el cine átomo?
Es trabajar la realización audiovisual empleando el mínimo de elementos posibles, tanto a nivel de producción como en la puesta en escena, buscando dejar de un lado la artificialidad de las producciones contemporáneas para reforzar la esencia fundamental del cine: el realismo, trabajar una historia (a nivel de guión) que no necesita más que alguien que la interprete y otro que la registre (muy a lo Dogma 95). Por otro lado, con el cine átomo, si lo llevamos en realidad a su fundamento inicial, nos adecuamos a una entorno cinematográfico actual (en Venezuela) en donde, por diversas razones, las condiciones económicas para realizar cine no son las más favorables.

Alfredo Leal (Barquisimeto).
¿Que opinas sobre el cine átomo?
Un excelente reto para contar una (o más) historias en breve tiempo. Un ejercicio si se quiere extraordinario, para prepararse a abordar proyectos de gran envergadura a nivel de guión y trabajo actoral principalmente.
Entrevistas:
Pablo Arapé
Montaje:
Guillermo Chávez

jueves, 6 de noviembre de 2008

El CIECA presente en convocatorias nacionales e internacionales.

El Centro de Estudios Integrales de Comunicación Audiovisual CIECA, de la ciudad de Barquisimeto, en su afán por consolidar las diversas inquietudes de la población estudiantil de la región, ha enviado algunas de sus producciones a diversos eventos realizados en el país y el exterior.
El
2do. Festival Internacional del Audiovisual para la Niñez y la Adolescencia "Kolibrí", que se celebra entre el 5 y 12 de noviembre de 2008, en La Paz, Bolivia seleccionó para la muestra oficial “Hechos por niños y niñas” cuatro cortos documentales, realizados por grupos infanto – juveniles en situaciones especiales, en los talleres realizados por el CIECA y financiados por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC). Los trabajos son: “La pequeña historia de nuestras vidas (BEREA)”, “De la Delincuencia no queda nada (FUNCABEN)”, “Con nuestras propias manos (NAT`S)” y “La Marcha de los Azulejos (SANARE)”.

En el recientemente celebrado XII FESTIVAL INTERNACIONAL DE CORTOS ESTUDIANTILES DE CARACAS, VIART 2008, el CIECA participó con cinco producciones estudiantiles: “La Ouija” y “Mutatis Mutandis”, “Embalmer”, “Esperanza”, y “El Terminal”, los dos primeros del género ficción y los otros, video clip, experimental y documental respectivamente. Siendo este último seleccionado por el jurado calificador entre los mejores 05 nacionales e internacionales, recibidos en la convocatoria en la categorías documental.
Estos mismos trabajos fueron enviados recientemente al CUARTO FESTIVAL DE CINE Y VIDEO UNIVERSITARIO DE LOS PAISES ANDINOS, evento que se llevará a cabo entre el 17 y 21 de noviembre y es organizado por
La Facultad de Comunicación, Lingüística y Literatura, la Escuela de Comunicación y el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y la UNESCO.

Además, en el pasado Festival del Cine Venezolano, Mérida 2008, dentro del 2do Maratón de Cine Átomo, fueron recibidos 160 trabajos, de los cuales 16 se realizaron en la ciudad de Barquisimeto. Entre los 20 mejores cortos proyectados en el marco del festival, fue seleccionado “S-i-n-e”, creación de un grupo estudiantil juvenil del CIECA.
Fuente:
María Trinidad Ramos
PRENSA CIECA

domingo, 2 de noviembre de 2008

CARLOS DÍAZ: «sea ficción o documental, siempre estamos contando una historia»


El cine y sus protagonistas (2008)

Contar una historia es el principio y sentido de cualquier producción audiovisual. Esa historia que en términos técnicos conocemos como el guión, tiene que tener el suficiente atractivo y fuerza; para generar emociones y conmover al espectador. Es lógico pensar entonces, que escribir una buena historia no sea tarea fácil. Para ayudarnos en tal sentido, Iribarren Films tuvo la oportunidad de conversar con Carlos Díaz, destacado guionista venezolano, quien nos comentará sobre aspectos importantes de la escritura de guiones.
Eres el guionista de las películas «Habana Havana» y «Tocar y Luchar». Cuéntanos de tu carrera, ¿cómo incursionas en el mundo del cine?
Un día hace ocho años un viejo amigo de la adolescencia me propuso que escribiéramos entre los dos unos guiones que él tenía la misión de entregar para una serie de televisión llamada «Los Últimos», que luego fue transmitida por Televen en el año 2001. Eso fue lo primero que hice como guionista y siempre recuerdo con especial afecto aquél ofrecimiento de ese amigo que quiso compartir su trabajo de guionista conmigo.Un par de años después le conté a otro amigo un cuento de Cervantes llamado «El Forastero», que le gustó mucho; por lo que me pidió que escribiera un guión inspirado en ese cuento para hacer una película que luego se llamó «Habana Havana». Fue el primer guión que escribí para un largometraje de ficción. Eso fue entre diciembre de 2002 y enero de 2003 mientras algunos aquí andaban como locos viendo cómo hacían para sacar a Chávez de la presidencia. Seguidamente, con este mismo amigo escribí un guión muy particular, pues se trataba de una obra de teatro-película en la que a ratos los personajes aparecían sobre las tablas y a ratos sobre una pantalla de cine. Esa obra tuvo muy buena receptividad en el público; fue una adaptación de «La Muerte de Un Viajante», de Arthur Miller. Lo que se hizo allí fue trasladar el drama de la obra a un contexto latinoamericano, recreándolo específicamente con personajes de un barrio merideño. Más tarde, en el año 2004, colaboré (con el mismo amigo) en la historia de «Tocar y Luchar». Esa fue mi primera experiencia con un guión documental, y fue sencillamente maravillosa. Al año siguiente, y nuevamente por iniciativa de este amigo, escribí un guión documental sobre la Casa Amarilla de Caracas, que aún no se ha realizado. Finalmente, y con el mismo amigo, para variar, colaboré en los primeros esbozos para una historia sobre la vida del Libertador; pero nada más que eso. Y ahí vamos…
Una buena historia o una historia bien estructurada, ¿cuál resultaría en un buen guión?
¿Qué es una buena historia? Supongo que una que nos transmita una buena dosis de eso que McKee llama «emoción estética»; esa particular sensación de experimentar, a un mismo tiempo, una profunda emoción plena de significado; esa experiencia es un fenómeno universal y en el cine ocurre sólo con las buenas historias. Una buena historia puede hacer un buen guión si se sabe presentarla de una manera que nos permita a los espectadores ser tocados por esa experiencia maravillosa. Por otra parte, entiendo la estructura como la forma en que son presentados los acontecimientos de una historia; algo así como la estrategia escogida por el guionista para entregarnos la sucesión de escenas que forman su historia. Así, una historia bien estructurada puede ser una que nos entregue una sucesión convincente de escenas, con un orden y estilo bien definidos, capaz de transmitirnos un sentido con su particular ilación. Pero creo que una historia bien estructurada no necesariamente hace un buen guión, pues la historia puede estar bien estructurada pero ser bien aburrida y nada atractiva. Volviendo a aquella idea de la “emoción estética”, me inclino más a creer que lo que hace a una historia “buena” es su poder para hacernos sentir fuertes y fascinantes emociones que surgen como consecuencia de nuestra comprensión del sentido de la historia; ese íntimo y mágico objetivo por el que toda historia desea ser narrada.
La composición dramática, desde los comienzos del drama, ha tendido hacia la estructura en tres actos. ¿Qué valor tiene esta forma de estructura?
La estructura en tres actos es importante cuando se tiene conciencia de la forma temporal como discurren los fenómenos en la vida. Si nos detenemos a pensarlo un poco, nos daremos cuenta de que todo lo que percibimos ocurre en forma de proceso y no en forma de instantaneidades; como las historias, que, discurriendo entre un comienzo y un final, requieren tiempo para ser narradas. En este sentido, el proceso de la historia es el proceso de la narración, y ese proceso es un fenómeno temporal. Ahora bien, sólo cuando ocurren cambios significativos en la vida de unos personajes podemos decir que tenemos una historia que contar, pues cuando es así simplemente querremos saber, querremos ver, lo que producirán esos cambios en la vida de los personajes y cómo terminarán los mismos; y lo que tal vez sea lo más emocionante: qué sentido tendrá la historia de estos personajes, sus cambios, para nosotros mismos. Creo que cuando tenemos conciencia de estas cosas, es cuando entendemos que la estructura aristotélica de los tres actos nos permite presentar el principio, desarrollo y fin de esa alteridad que es la historia de una forma que resulta natural.
Considerando que el escritor puede jugar con lo creado por él. En la ficción, ¿sería relativamente fácil estructurar una historia? Y si la historia es real, ¿cómo desarrollar un guión para documental?
Ya dijimos que la estructura es la forma cómo son presentados los acontecimientos de una historia. Sea la historia de ficción o real, es algo que hay qué hacer; y en cualquiera de los dos casos no siento que sea algo relativamente fácil. Y no lo es porque eso precisamente es crear la historia al darle orden a esa creación. Ese orden que es la estructura, es pues, común a ambas narraciones (ficción o documental); y emergiendo de él nos encontramos con el íntimo propósito de toda historia: producir emociones estéticas plenas de significado. De modo que la limitación que implica la realidad de lo narrado es sólo aparente cuando advertimos que, ya sea ficción o documental, siempre estamos contando una historia. Si se trata de un documental el énfasis debe ser la búsqueda en esa «realidad» que se pretende documentar a ver si conseguimos algo bueno qué contar, para luego ponernos a soñar y experimentar con la forma en que lo contaremos. En el caso del documental creo que es importante no olvidar que también existe la posibilidad de informar de manera indirecta a medida que vamos tejiendo una historia, que puede ser por lo demás atractiva.
Los personajes son elementos muy importantes en una historia, porque ellos le dan dimensión y la mueven en nuevas direcciones. ¿Qué aspectos se deben considerar a la hora de desarrollar los personajes en un guión?
Creo que es importante conocerlos bien, imaginar sus vidas, aprender a sentir sus emociones, sus miedos, sus alegrías. Es necesario saber cómo reaccionarán ante los cambios que crearemos para ellos. Deberíamos pensar si las decisiones que éstos toman ante tales cambios serán suficientemente atractivas como para seguir contando su historia, y si sus deseos más íntimos pueden lanzarlos hacia nuevas situaciones que sean capaces de atraparnos a nosotros como espectadores. Se podrían decir tantas cosas de los personajes. Pensando estratégicamente podemos concebir a los personajes como las piezas de un tablero de ajedrez o de «go». Cada uno juega un papel necesario y bien diferenciado en la trama, ese otro tablero que es el argumento de la historia. Sus movimientos van tejiendo la estructura que crean sus decisiones ante los cambios que ocurren en sus vidas. Sus deseos o la ausencia de ellos son el puente universal hacia nosotros; en ellos nuestros mundos se tocan, y somos iguales y vivimos lo mismo.
Nuestra cinematografía parece experimentar un nuevo impulso, protagonizado por una generación de jóvenes realizadores y un sinnúmero de nuevas producciones. Los guiones han sido por mucho tiempo el blanco de las críticas a nuestro cine. ¿Crees que ésto, está cambiando? ¿Cómo aprecias la calidad de las historias en la actualidad?
El guión siempre debería ser el blanco de las críticas de cualquier película, pues él ya es la prefiguración de un sentido y de una forma. Si esa propuesta una vez convertida en imágenes en movimiento no gusta a un buen número de sus espectadores, el guión es el principal responsable. Creo que la aceptación o rechazo de un filme por parte de un público numeroso y universal puede ser el mejor indicador para construir una crítica sensata a su guión. No estoy seguro de que la calidad de las historias en la actualidad esté mejorando. En efecto ahora hay mucha más producción de películas y no dudo de que ese empuje deba traer más pronto que tarde una mejora y perfeccionamiento de nuestra narrativa cinematográfica, esa es la esperanza. Por otra parte siento que hay nuevos talentos que necesitan una oportunidad. Sólo un trabajo serio y comedido puede dar buenos resultados de un momento a otro.
Entrevista:
Guillermo Chávez
Foto cortesía de:
Cine Club Charles Chaplin