viernes, 30 de septiembre de 2016

El guionista, ¿qué escribir y cómo escribir?


Es innegable que el que busca ver una película, busca distraerse, evadir, enfrentar o gozar del texto fílmico. Las cantidades de sujetos que van a la sala o ven películas desde los dispositivos portátiles han ido en crecimiento. El guionista, a la hora de escribir, se encuentra de manera ineludible ante diferentes diatribas. ¿Escribo sobre mí, sobre lo que veo, ficciono? ¿Se relacionan entre ellas o se discriminan? Dicho ésto, está el tema de los manuales y las reglas. Que si el cine es arte o industria... 
No hay nada más temerario que el no hacerse la pregunta de qué hacer ante la hoja en blanco... peor es dejar de intentarlo todo que seguir un solo manual o una sola regla, aún si el escritor ha escogido el camino del texto artístico o el de la industria por la numerosa taquilla. 
Cuando se enfrenta a la construcción de los personajes, en mi opinión, vale todo y a veces casi nada. El momento «mágico» no llega solo. Llega con trabajo. Puedes leer, pintar, bailar, correr, tocar u oír música. Es decir, el creador puede conectarse con otras expresiones artísticas u otras actividades que le propicien la reflexión, porque el trabajo de la escritura empieza de un intercambio dialéctico en constante movimiento desde la idea hacia cómo abordar el tema hasta tener algo con que empezar; pero sí, tengamos en cuenta que la labor se inicia en la «cabeza» del sujeto mucho antes de teclear una palabra. Por ejemplo, yo escribo cuentos mientras escribo un guión, estén relacionados o no con la historia y por ahí veo que me funciona a la hora de ir escribiendo; sin embargo, y hay que hacer hincapié en ésto, investigar el contexto de los personajes es crucial. He ahí lo principal. Solo conocerás al personaje si investigas y allí que empezarás a «oír» su voz, ver su rostro, cómo camina, qué colores le gusta. Esta vía es necesaria. Todo relacionado con la narrativa y la historia, que son cosas distintas. 
Ahora el punto de la cultura, el espectador ideal o imaginario. Puedes escribir sin pensar en ellos o incluyéndolos. Esa opción, desde mi perspectiva, es ineludible porque, un guión aunque no se llegara a filmar, la escritura del mismo tiene que tener una sintaxis para todo lector de guiones: imagen y sonido en movimiento. El que lee pertenece a un contexto en específico, es por ello que a veces un proyecto es rechazado en un país y en otros no. En el mismo país en un año concursas y te rechazan y al otro año te aprueban el mismo proyecto. 
Por otro lado, siempre es bueno tener libros de cabecera. Leerlos y releerlos. Nunca te conformes con encontrar información que te diga: «que bien lo estoy haciendo o sigue así». Más bien, inclina la balanza hacia los que te pongan a dudar de lo que haces y te propicien nuevos dilemas y puntos de vistas. ¡¿Qué me cuesta entenderlo?! Bien, para eso están los demás. Recuerda que el cine es un acto colectivo y aunque la escritura es un poco solitaria, puedes intercambiar preguntas e ideas con allegados que estén en el camino. Algunos sabrán que decirte, otros no y otros pueden llegar a ser implacables. Escoger con quién compartes tu trabajo debe manejarse con cautela. Acepta las críticas sanas y constructivas, y hasta fuertes pero no aceptes las que no te aportan nada y lo que pretenden es destruir tu trabajo, sobre todo cuando estás comenzando. Busca reconocer tus habilidades y tus flancos débiles para que puedas encauzar tus preguntas. 
Recomiendo del libro de Michel Chion, «Cómo se escribe un guión» (1), el capítulo de los fallos del guión (para cometerlos mejor). También me estoy releyendo uno sobre Woody Allen, escrito por Eric Lax (2) y otro sobre John Cassavetes, de Ray Carney (3). Siempre es bueno leer textos de los propios creadores porque hay veces que los demás libros pueden ser conjeturas o análisis textuales, quizá válidos, pero interpretaciones al fin de una obra ya hecha. En nuestro caso, lo que queremos es saber cómo se llegó al objeto. Cómo el escritor dio con el punto que nos conmovió o qué lo conmovió a llegar a esa escena «transcendental». Hay películas por ejemplo que su gran propuesta está en lo que Robert Mckee llama la escena incitadora, que puede estar en algún punto del guión. Como por ejemplo, «Blue Jazmine» o «Match Point» de Woody Allen, ambos finales te redimensionan todo lo que viste anteriormente aún cuando el género de cada uno tienen sutiles o radicales diferencias según las perspectivas desde donde quieras analizarlas. También recomiendo leer guiones originales al corte final, es decir, el que se rodó más que el que se filmó y visualizar las escenas retiradas de la película estrenada. Eso también es muy útil. 
En fin, creo no existe una fórmula perfecta sobre cómo escribir. Algunos opinan que hay que escribir todos los días. A veces funciona. Hay veces que no. Lo importante es que lo que escribas, así sea una sola escena, te empuje para diferentes vías, pero que te mueva. Eso te llevará a reescribir y reescribir. He ahí el «click» con la escritura. 

  (1) Ediciones Cátedra. Signo e Imagen. 1997. 
  (2) Ediciones Debolsillo. Conversaciones con Woody Allen. 2009. 
  (3) Editorial Faber and Faber. Cassavetes on Cassavetes. 2001.

Autora:
ANDREA RÍOS

  Licenciada en Artes mención cine. Es productora, guionista, directora y montadora en cine y TV. Es analista de guiones y tallerista. En dramáticos, fue directora de post producción, analista para estrategias promocionales y recomendaciones de marketing. En publicidad, como montadora de comerciales, campañas por una sexualidad asertiva en adolescentes y productos de marcas e institucionales. Escribe cuentos y es fotógrafa siendo publicada por el Celarg y ha publicado «Baño de paro», recopilación de una exposición colectiva de fotografía de la escuela Roberto Mata.


  Para ver la edición anterior de La Mirada de HAL pulse AQUÍ

  La Mirada de HAL es un espacio de opinión sobre cine. Iribarren Films, como una contribución al desarrollo de la cultura cinematográfica, ofrece este medio para el planteamiento y la discusión de ideas con relación al séptimo arte. Sin embargo, las opiniones emitidas en este espacio son responsabilidad únicamente del autor.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Niños de Lara y Yaracuy realizaron su primer cortometraje


Los jóvenes Alejandra y Alejandro Peña, Bárbara Crespo, Génesis Gil, Isabel Chirinos, María Aliscano, Paola Quintero, Rafael Rojas y Valeria Vásquez, fueron los participantes del taller de producción audiovisual TANA que se realizó en los espacios del Museo de Barquisimeto. 
Acompañados de sus padres y representantes los niños recibieron su certificado de manos de la facilitadora Lucy GonzálezMartín Urteaga, director del Museo de Barquisimeto
Estos pequeños bajo la conducción de González lograron producir un cortometraje titulado «Las Hormigas Invasoras» que puede ser visualizado AQUÍ

martes, 13 de septiembre de 2016

¿Para qué servirán los cines en un futuro?


Por Juan Antonio García Borrero
Cortesía de Cine Cubano, la pupila insomne 
  Hace mucho tiempo que el cine ya no es líder del ocio en Cuba. Por eso cuando intentamos enseñarles a nuestros jóvenes estudiantes lo que la Historia del cine le ha aportado a la humanidad, muchos de ellos se muestran ajenos a nuestro entusiasmo. Esa generación ha visto mucho cine, pero ha ido poco al cine. Cuando hablo de cine como exlíder del ocio me refiero a la antigua práctica mediante la cual, la gente acostumbraba a salir de la casa para meterse en una sala oscura y compartir con muchos la fascinación ante una inmensa pantalla. Como dije antes, hoy la gente ve más películas y series que nunca, pero lo hace en la sala de su casa, o en la intimidad de su habitación. 
  A juzgar por las investigaciones más serias, lo anterior parece una práctica cultural irreversible. ¿Significa eso que estarán condenadas a desaparecer esas salas colectivas donde otrora la gente creció mientras miraba las más disímiles historias? No lo creo. Tal vez lo que desaparezcan son las salas donde el espectador estaba condenado a participar de un modo más bien pasivo, observando desde su luneta lo que le contaban, pero es probable que ya estén sembradas las condiciones para que nazca un espectáculo cinematográfico en el que los nuevos públicos (nuestros estudiantes de ahora), tan habituados a lo interactivo, encuentren en las salas colectivas la mejor manera de completar los relatos que llegan a sus sentidos. 
  Para imaginar un universo así, obviamente tendríamos que liberarnos de la tiranía conceptual que nos han impuesto los defensores del cine tomado en cuenta solo como arte. Esto no significa que dejemos a un lado los indiscutibles logros que han conseguido varios cineastas en el refinamiento del lenguaje cinematográfico. Esas obras maestras están allí, y seguirán inspirando a nuevos cineastas que tratarán de escapar de las fauces del mercado y el entretenimiento baladí. 
  Pero una cosa es admitir la responsabilidad que tenemos como promotores y salvaguardas de ese legado cinematográfico, y otra cerrar los ojos ante un diagnóstico que parece afirmarnos que lo que hasta ahora hemos conocido por cine ha respondido en un inmenso por ciento de los casos, a lo comunicativo, no a lo artístico. Algo así nos comentaba Octavio Getino: 
  «Convengamos que el cine es, antes que nada, un poderoso medio de comunicación social, aunque por sus características peculiares, puede también convertirse, aunque sólo a veces, en medio de expresión artística, según los valores estéticos que aparezcan en algunas de sus realizaciones. En este sentido, la calificación generalizada que se le ha otorgado como “séptimo arte” al cine en general, reviste un tono más presuntuoso y “marketinero” que real. Porque el cine puede producir inolvidables obras pertenecientes al campo del arte y la cultura universal, pero también, en la absoluta mayoría de los casos, películas sin ningún valor reconocible que rápidamente pasan al olvido. Sin hablar ya de la infinidad de producciones cinematográficas y audiovisuales que no están concebidas para su circulación en las salas de cine, sino destinadas a cumplir finalidades muy diversas en la educación y la capacitación, la divulgación cultural, la información documental, la propaganda ideológica o religiosa y la publicitación de industrias y servicios, o el entretenimiento». 
  Es posible que si aceptásemos las consecuencias de ese diagnóstico con naturalidad, sin escandalizarnos, pudiéramos entender mucho mejor las necesidades de ese nuevo público que ve más películas que antes aunque va menos al cine. Y sobre la base de ese diagnóstico, podríamos construir agendas prácticas que nos permitan reconquistarlos para las salas. 
  Desde luego, antes se necesita salir de la retórica más común para ensayar lo creativo, y poner los ejercicios de la imaginación a la altura de la nueva época. No hay que hacerle demasiado caso a los que hablan de una debacle en el gusto cinematográfico. Como apuntaba Arnorld Hauser, «el exagerado pesimismo respecto al presente es, la mayoría de las veces, sólo el otro lado de un juicio excesivamente favorable del pasado». Quizás no lo veamos con nuestros propios ojos, pero las nuevas salas cinematográficas seguirán siendo espacios donde se tejerán los más impensados sueños. 
Autor: 
Juan Antonio García Borrero 
Fuente: 
Cine Cubano, la pupila insomne
Foto: 
Beatriz Busaniche
Licencia Creative Commons
Fuente: 

martes, 6 de septiembre de 2016

Taller de desarrollo de proyectos de animación


Cortesía de Embajada de Francia / SCAC
  Previsto del 25 al 28 de octubre, el taller dictado por dos profesionales franceses está especialmente diseñado para trabajar sobre 7 proyectos de cortometrajes de animación en proceso de desarrollo y cuyos autores busquen una guía para analizar y orientar sus proyectos. Dictado por Olivier Catherin, productor y docente en diferentes escuelas superiores de animación y gran promotor del cine de animación en Francia ante diversos foros, y Frederic Mège, guionista y realizador de animación en 2D y 3D. 
  Para más información e inscripción visitar cinefrances.net
Fuente/Autor: 
Embajada de Francia / SCAC

lunes, 5 de septiembre de 2016

TANA en Barquisimeto


  El Cine en Curso es una propuesta del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía CNAC que tiene varios años. Es una manera de llevar el cine a las comunidades a través de talleres integrales como el dirigido a niños, niñas y adolescentes (TANA). Es así como, nuevamente, se ofreció un TANA en los espacios del Museo de Barquisimeto con la facilitadora y realizadora audiovisual Lucy González.


  Los jóvenes Alejandra y Alejandro Peña, Bárbara Crespo, Génesis Gil, Isabel Chirinos, María Aliscano, Paola Quintero, Rafael Rojas y Valeria Vásquez, fueron participantes de este taller y en el adquirieron las herramientas básicas para adentrarse en el fascinante mundo de la producción cinematográfica. Pasando por tres etapas como son la apreciación cinematográfica, donde visualizaron cortometrajes históricos y de vanguardia; producción o realización, donde se plantearon producir un cortometraje ideado por ellos mismos; y la etapa de posproducción, donde adquirieron las nociones básicas para la edición de video, estos jóvenes se llevaron un cúmulo de conocimientos para seguir adelante y trabajar en su propia experimentación con relación al cine.


  Este taller tuvo una duración de 10 días muy activos con más de 40 horas académicas, donde gracias al apoyo del Museo de Barquisimeto, a través de su director Martín Urteaga, se pudo concretar la actividad. Los certificados se estarán entregando próximamente a los participantes y el producto audiovisual estará disponible para participar en festivales y muestras infantiles así como en todo espacio que lo solicite.
Imágenes Cortesía de:
Lucy González

sábado, 3 de septiembre de 2016

V Simposio Internacional Reflexión sobre Animación Cinematográfica


Cortesía de ESCINETV
  La Escuela de Cine y Televisión ESCINETV presentará los días 9 y 10 de septiembre en el auditórium del edificio Cámara de Comercio de Caracas, el V Simposio Internacional Reflexión sobre Animación Cinematográfica. Estarán presentes la animadora argentina Nathalia Peluso, y virtualmente Walter Tournier de Uruguay, Esteban Azuela de México, y de Cuba, Ernesto Padrón Blanco con sus entrevistas grabadas para el simposio y la exhibición de sus largos y cortometrajes, en la sala del auditórium para el disfrute de todos.
Serán dos días de un doctorado en animación, ya que habrá intervenciones magistrales, de arte y de formación. 
  La Escuela reinicia, con este evento, sus simposios de la década de los noventa que son sin dudas una actividad académica para el enriquecimiento profesional y personal. 
Más información a través de ESCINETV
Fuente: 
ESCINETV