lunes, 21 de noviembre de 2016

MARCO SALAVERRÍA: «Existen muchos guiones sordos»


El cine y sus protagonistas (2016)
    Con la incorporación del sonido en el cine, el mundo entero cambió su manera de percibir las imágenes. Y aunque la imagen sigue teniendo una mayor influencia en nuestro sentido perceptivo, como dice Lucrecia Martel: «el sonido en el cine es lo inevitable». Para hablar sobre este aspecto tan interesante del cine, Iribarren Films se complace en poder conversar con Marco Salaverría, destacado sonidista venezolano en la actualidad, ganador del Premio Platino por su trabajo en «El Abrazo de la Serpiente», a quien agradecemos su amabilidad y deferencia. 
Te formaste en la EICTV de Cuba. Por esta escuela han pasado un sinnúmero de reconocidos cineastas a compartir sus conocimientos con los estudiantes. Como consecuencia de haber conocido a algún personaje famoso del cine mundial durante tu estadía en la escuela, ¿recuerdas alguna experiencia de aprendizaje en especial que te haya marcado, conserves y forme parte de tu trabajo profesional? 
    Sí, realmente pasar por la EICTV es una experiencia difícil de explicar, es una especie de avalancha de maestros, compañeros, amigos, experiencias, etc., que te pasa por encima inevitablemente y que al menos en mi caso, me reorganizó la manera de verme y pensarme dentro del mundo y dentro del cine. Son muchas las personas, sobre todo compañeros de estudio, con los que compartes y todas te van dejando algo y seguramente tú también a ellas. Pude coincidir con personas como Lucrecia Martel que ya mencionaste, maestros y amigos que trabajan en el sonido del cine pero que también teorizan sobre él como: Samuel Larson, John Purcell, Dimitri Medard, Carlos Abbate, Christian Hugonnet, entre muchísimos otros que estoy dejando de nombrar. Pero si hay un aprendizaje que llevo conmigo cuando estoy trabajando en el cine, es la frase de mi maestro Jerónimo Labrada: «Ninguna película vale más que un ser humano». 
En un momento de la historia del cine venezolano nuestras películas fueron cuestionadas por su sonido. ¿Qué tanto hemos avanzado en el aspecto sonoro? 
    Cuando comencé a acercarme al cine, una de las afirmaciones que se decían con frecuencia era que las películas venezolanas sonaban mal. Era casi una verdad incuestionable pero aún así a mí me gustaba la idea de acercarme y dedicarme al sonido. Poco a poco conocí sonidistas que venían trabajando desde años atrás y me sorprendió mucho el alto nivel que manejaban y manejan del oficio. La mayoría de ellos habían trabajado no solo en el cine venezolano sino también en películas internacionales que se filmaban en Venezuela. A parte de estas capacidades y cualidades también han sido muy generosos compartiendo sus experiencias y saberes con las nuevas generaciones.
    Entonces, ¿por qué si teníamos buenos sonidistas, nuestras películas sonaban mal? En primer lugar, me di cuenta que muchas de nuestras películas sonaban bien aunque se generalizara el comentario negativo y muchas de las que tenían mala calidad era a causa de la subestimación del área sonora por alguna de las partes de la cadena o flujo de trabajo en la realización: contratar a seudo-sonidistas o seudo-microfonistas, querer ahorrar más de lo necesario en procesos de postproducción, elegir malas locaciones para el registro sonoro, sistemas de sonido mal calibrados en las salas de exhibición y algunas carencias técnicas profesionales como la falta de estudios profesionales de mezcla en el país que en el presente se ha ido solventando con la construcción de algunas salas especializadas.
    Aunque en décadas anteriores no habían escuelas de sonido para cine, la transferencia de conocimientos se daba con bastante rigor desde los más experimentados hacia los aprendices; ahora contamos con centros importantes de formación en el país y también con la posibilidad de becas para formación especializada en escuelas fuera del país como por ejemplo la EICTV en Cuba, donde yo estudié por tres años gracias al apoyo de CNAC. 


Un audiovisual se compone de imagen y sonido, sin embargo, a la hora de producir una película la mayoría de realizadores dan preponderancia a la imagen. No obstante cineastas como Lucrecia Martel, por ejemplo, ven en el sonido no solo la posibilidad de crear elementos estéticos para una película, sino crear otros que puedan incluso sobreponerse a la imagen. ¿De qué manera un profesional del sonido podría involucrarse para que su trabajo vaya más allá de su responsabilidad técnica y pueda aportar para dar más valor a una película? 
    Yo insisto en la idea de trabajar como sonidista en la etapa de gestación de la película que es el guión. Esa participación va a depender tanto del interés de los propios sonidistas como en la flexibilidad del equipo (directores, guionistas, fotógrafos, productores, etc.) para que se den esas condiciones. 
    También hay que entender que el sentido al que se la ha dado más importancia, casi predominancia es la vista, por lo tanto salirse de ese espacio confortable resulta difícil para directores y guionistas. 
    A veces también sucede que muchos de nosotros (sonidistas) estamos distraídos o dedicándole excesiva importancia a los desarrollos tecnológicos y a los aparatos en si y dejamos abandonado ese espacio narrativo-expresivo que puede y merece tener el sonido dentro de las películas. 
El área de sonido en el cine es tan compleja y requiere la intervención de especialistas que se ocupen desde el registro del sonido directo hasta la mezcla final. Y de hecho, existen tantos especialistas que pareciera estar cubierto todo lo referente al sonido. Pero, ¿hay algún otro aspecto que se deba tomar en cuenta? 
    Tal como lo expresa la pregunta, el sonido requiere la intervención de especialistas en todas sus áreas, tanto quienes graban el sonido directo durante el rodaje como quienes mezclan la película, que en el fondo son los primeros espectadores reales. 
Pero hay que agregar un eslabón que es muy importante y neurálgico que está previo a todos los anteriores; ese eslabón es el pensamiento o diseño sonoro desde el guión. Lamentablemente existe la tendencia a tomar las decisiones sonoras respecto a lo narrativo-expresivo-estético en la etapa de posproducción, cuando ya la película está rodada y editada. 
    Si bien algunos guionistas pueden manejar mejor que otros el sonido dentro de la construcción de las imágenes de la película, creo que es importante que los sonidistas comiencen a aportar desde esta etapa. Existen muchos guiones sordos, donde los personajes parecen no escuchar el mundo que los rodea ni reaccionar a él. Queda el sonido relegado a una especie de acompañante tímido de lo que se ve y a veces hasta jugando en contra de la película. 
El sonido a que estamos acostumbrados en las grandes producciones cinematográficas dista mucho del sonido de la vida real. El perfeccionamiento alcanzado por el sonido en el cine nos hace perder un poco la percepción de lo real. ¿Consideras importante tratar de lograr un sonido «perfecto» o buscar la autenticidad para ofrecer una perspectiva diferente al espectador? 
    Pienso que la manera como escuchamos el sonido en las película: ficción, documental, animación, etc., es más un fenómeno de percepción que de objetividad física o científica de la realidad. Hay múltiples variantes cuando percibimos el sonido en un determinado lugar o momento, nuestro cerebro realiza procesos complejos y nuestra percepción de esos sonidos «reales» dependerá por ejemplo de nuestro estado de ánimo, de nuestro interés individual o específico por escuchar algo, la escucha selectiva o por nuestras experiencias. Cuando hacemos el registro de esos sonidos durante el rodaje, utilizamos un conjunto de herramientas para la captación sonora que a diferencia de nuestro sistema de percepción o escucha, carecen de cerebro por lo tanto esos sonidos serán físicamente bastante reales o parecidos al sonido de la locación pero perceptivamente carentes de interpretaciones.
   Pienso que todo lo que suena y se ve en una película es parte fundamental de lo que se quiere narrar o expresar, por lo tanto, decidir que el sonido final de la película sea más o menos parecido al sonido «real» de la locación es una decisión en todo caso creativa de los realizadores. 
    La autenticidad del sonido dependerá de la película misma y como se conjuguen lo visual y lo sonoro para lograr una unidad perceptiva coherente. 


Tu trabajo en «El Abrazo de la Serpiente» te ha hecho merecedor de importantes reconocimientos a nivel internacional. Sin duda, debe haber sido una experiencia muy enriquecedora. ¿Qué aprendizaje como sonidista recoges de tu labor en esta película? 
    El Abrazo de la Serpiente ha sido un lindo, intenso y gran viaje para todos los que trabajamos en ella. Tuve la oportunidad de estar presente desde el rodaje hasta la postproducción y conocer todos sus procesos. Como sonidista es muy enriquecedor ya que puedes ir comprobando cada una de las etapas y darte cuenta que cosas realmente fueron útiles y necesarias registrar en el set, como ambientes, algunos diálogos o cantos especiales, sonidos característicos de la selva para nutrir el sonido de la posproducción sonora. 
    La película fue filmada en 35 mm, formato que ya es poco común en los rodajes, pero pienso que el respeto a este formato por sus costos y su delicada manipulación hacen del set de filmación un lugar sagrado y más disciplinado con lo cual todas las áreas o departamentos optimizan al máximo su trabajo y el trabajo en equipo se hace más eficiente y riguroso. 
    Otra experiencia sonora importante fue la de aprender o al menos intentar aprender a escuchar la selva desde los oídos de sus habitantes; por tratarse de una película de época, los motores modernos de las embarcaciones y aviones afectaban absolutamente a la historia, entonces cada vez que pedían rodar sonido, mis principales aliados para saber si venía algún tipo de nave eran los propios habitantes indígenas de cada lugar de filmación; obviamente la sensibilidad de escucha de ellos es superior a la mía y la alianza con ellos me resultaba muy linda y absolutamente necesaria. 
Tu experiencia te ofrece una perspectiva amplia para poder apreciar la situación del cine nacional. Y como le decía a Andrea Ríos en otra entrevista, perteneces a la nueva generación de cineastas que está tomando las riendas para lograr un crecimiento sostenido de nuestro cine. ¿Qué aspectos positivos ves en el cine venezolano de ahora y cuáles pueden mejorarse? 
    Uno de los principales aspectos positivos que veo, es el número importante de jóvenes realizadores (fotógrafos, editores, sonidistas, guionistas, productores, etc.) en todas las regiones de Venezuela; la mayoría o casi todos formados académicamente en las diferentes escuelas de cine del país o incluso en el extranjero, pero además, muy activos en la formación práctica del set de filmación. 
    Otro aspecto positivo es que esta nueva generación está haciendo películas con lo que se tiene al alcance, sin depender únicamente de fondos de financiamientos nacionales, incluso llevando los proyectos a laboratorios o fondos internacionales que mas allá de poder significar un aporte económico a la realización, significa un importante intercambio y fogueo para los guiones y proyectos. Por otro lado, la situación económica del país no es muy favorable en la actualidad pero aún siendo un aspecto negativo pienso que se deben generar nuevas estrategias para hacer las películas e incluso podría terminar convirtiéndose en la gestación de un cine más austero pero creativo; quien sabe que suceda. 
    El cine a lo largo de su historia ha mutado según los lugares y momentos históricos que ha vivido y así han surgido muchos de los grandes movimientos. 
Finalmente, quiero agradecerte por esta entrevista y ofrecerte el último espacio para que expreses un comentario final. 
    Muchas gracias a ustedes por la entrevista y por dedicar estos espacios al intercambio de ideas y experiencias. Creo que son estos espacios de reflexión justamente los que permiten a las nuevas generaciones hacer una revisión más crítica y participativa del cine que se está haciendo en el país, en la región y finalmente en el mundo. 
Entrevista: 
Guillermo Chávez 
Fotos cortesía de: 
Marco Salaverría 
Autores: 
Liliana Merizalde 
John Márquez 
Chevy Díaz

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada